La novela de Bram Stoker pertenece a un movimiento literario popular gestado en
Inglaterra a finales de del siglo XVIII que surge como respuesta al pensamiento dominante
de la Ilustración y que se caracteriza por ser una expresión estética, emocional e incluso
filosófica; es ésta la literatura gótica.
Esta literatura posee una estructura que se derrumba, de horribles escenarios, de
sentimientos prohibidos y caos sobrenatural. Es por ello, que el gótico quiere de alguna
manera subvertir las normas del Racionalismo, ensalzando elementos sobrenaturales y
elementos inhumanos. Presenta esta literatura un esplendor en ruinas, un hermoso caos que
el lector asimila desde el comienzo de cualquier novela con estética gótica.
Por lo tanto, este es el punto de partida de una novela que ha sido adaptada al cine en
numerosas ocasiones, siendo Francis Ford Coppola uno de los muchos que se han añadido a
esta lista de directores que se han fijado en la novela de Bram Stoker para convertirla en
experiencia fílmica. En este sentido se puede afirmar que Drácula se ha convertido en un
icono cultural, es un mito literario que ha alcanzado la universalidad, especialmente por el
uso que el cine ha hecho de él. A ello ha contribuido notablemente Coppola que ha visto en
este vampiro, un personaje que encarna el amor y que trasciende al tiempo y al espacio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario